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El nacimiento del LIBERTADOR: Yapeyú cuna del Héroe

 

El Libertador nace un 25 de Febrero de 1778, en Yapeyú, actualmente provincia de Corrientes, que en aquella época era la capital de uno de los cuatro departamentos en que habían sido agrupados los pueblos de las misiones guaraníes. Yapeyú, o Nuestra Señora de los Reyes Magos de Yapeyú, fue fundada en 1627, por el padre Pedro Romero. Dada la importancia de la reducción, y la cantidad de aborígenes que habitaban la región, fue fundamental la labor de la Compañía de Jesús, para asegurar la evangelización y  enseñanza de sus habitantes
 

El aumento de la población de Yapeyú fue constante, convirtiéndose en los más grandes centros ganaderos rioplatenses. Otra industria con gran importancia fue la fabricación de toda clase de instrumentos musicales.  Sin embargo, la prosperidad de la región comienza a disminuir cuando en 1767 fueron expulsados los misioneros jesuitas, al ser reemplazados por religiosos ignorantes del idioma de los guaraníes y contrarios a la labor misionera.

Los padres del General José Francisco de San Martín , fueron Don Juan de San Martín, que había abrazado la carrera militar, y doña Gregoria Matorras. Nacidos en dos poblaciones del reino de España, en Castilla la Vieja.  

En 1774, el Teniente Juan de San Martín fue nombrado gobernador del departamento de Yapeyú. En 1778, ya hacia tres años que ejercía su cargo de teniente gobernador, cuando nace el quinto de sus hijos, José Francisco.

Luego de algunos años, y debido al constante estado de intranquilidad que imperaba en la región, Gregoria Matorras se traslada a Buenos Aires con sus hijos. Terminada su actuación en Yapeyú, el Capitán Juan de San Martín se reúne con su esposa e hijos en la capital. En 1781 se dirige a las autoridades para solicitar licencia para regresar a la metrópoli. Emprendieron el viaje de regreso a España, a bordo de la fragata Santa Balbina y llegan a Cádiz en Abril 1784.

 

En la vida pública y privada de San Martín hay unidad moral en su conducta. Ninguno de sus enemigos y calumniadores, pudo, con verdad, señalar un solo acto de inconducta. San Martín se había casado en septiembre de 1812 con Remedios de Escalada de la Quintana, de una de las principales familias de Buenos Aires. Tenía él entonces 34 años y ella cumplía 15. Aquí en Mendoza forma su hogar. El Director Posadas,  organiza el viaje de la joven esposa, cuya salud fue siempre delicada.

Escribe Posadas. El 1 de octubre le informa: "por fin partió su madama, la cual no ha tenido culpa en la demora, sino sus padres, según ellos mismos me lo han dicho, pues no han querido que pase a un país nuevo sin todos los atavíos correspondientes a su edad y nacimiento. Al fin, son sus padres y es forzoso que, al menos en esta ocasión, los disculpe usted."

A los pocos días de llegar, Remedios - como la nombran- era el centro de la sociedad mendocina que espontáneamente simpatizó con la gentil esposa del gobernador. Fue ella quien organizó la donación de joyas para el servicio de la patria amenazada por un supuesto ejército español, esfuerzo al que se sumaron las damas puntanas y de San Juan. Ella, con sus nuevas amigas Margarita Corvalán, Mercedes Álvarez, Laureana Ferrari y la joven chilena Dolores Pratt de Huici, cuyo esposo murió en el desastre de Rancagua, fueron quienes contribuyeron a la creación de la Bandera del Ejército de los Andes jurada el 5 de enero de 1817, en el mismo día que se consagró patrona del ejército a la Virgen del Carmen de Cuyo. El hogar de San Martín se instaló en una modesta casa de la actual calle Corrientes y allí nació, el 24 de agosto de 1816, su única hija, Merceditas, en quien se inspiró para la redacción de las célebres Máximas,  y quien  será su felicidad y consuelo hasta el fin de sus días.

 El regreso a su país Nativo.

San Martín evocaría en varias ocasiones esta etapa de su vida:

“Yo serví en el ejercito español, en la península desde la edad de trece hasta treinta y cuatro años, hasta el grado de teniente coronel de caballería. Una reunión de Americanos en Cádiz, sabedores de los primeros movimientos acaecidos en Caracas, Buenos Aires, etc., resolvimos regresar cada uno a su país de nacimiento, a fin de prestarle nuestros servicios en la lucha pues calculábamos se había de empeñar”

. San Martín y otros rioplatenses llegaron a Buenos Aires en  1812, en la fragata George Canning. Su alta misión era contribuir a la independencia de los pueblos americanos. Regresa, porque ha tenido noticias de los importantes sucesos que  están ocurriendo y para ofrecer sus servicios militares a la tierra de su nacimiento.  El diario La Gazeta, da cuenta de la llegada de los oficiales, y de la terrible situación política que se esta viviendo en la metrópoli, anunciando que de un momento a otro sería conquistada totalmente por Francia.

 

  El retorno a Buenos Aires

En la madrugada del 21 de septiembre de 1822 el Libertador abandona el Perú y se dirige hacia Chile. Luego de permanecer unos días se traslada a Mendoza. Conoce  la noticia de la muerte de su esposa. Por lo cual  se traslada a Buenos Aires, para hacerse cargo de su hija Mercedes. Resolvió partir a Europa para dar a su hija una educación esmerada. Estuvo en Londres un breve tiempo y luego fijó su domicilio en Bruselas.

 

El destierro

  El 10 de febrero de 1824, el general San Martín le escribe a su amigo y compadre, el coronel Brandsen:

Dentro de una hora parto para Europa con el objeto de acompañar a mi hija para ponerla en un colegio y regresaré a nuestra patria en todo el presente año, o antes, si los soberanos de Europa intentan disponer de nuestra suerte.”

Con la mente puesta en su país y en el futuro de su hija, partía hacia la vieja Europa el hombre que más laureles y glorias había prodigado a la tierra de su nacimiento. San Martín comprendió, frente a Bolívar, que los dos no cabían en América del Sur, y que el escenario y el fruto de sus triunfos peligraban frente a posibles o seguras divisiones, mostrando una vez más, la grandeza y desinterés de un hombre cuyo único objetivo, era la libertad de los pueblos oprimidos.Bolívar y sus compañeros cerrarían este capitulo que él había iniciado. Mitre señaló con verdad y con justicia:

“Sin Chacabuco y sin Maipú no hubiesen tenido lugar ni Boyacá, ni Carabobo, ni Ayacucho.

En Buenos Aires  se reencontraría con su pequeña hija Mercedes, y partiría rumbo al puerto de El Havre en Francia. Dos meses más tarde, el 24 de abril, arribó la nave a destino. La presencia de San Martín despertó sospechas entre las autoridades francesas y las cancillerías amigas de los Borbones. Sus papeles fueron incautados y revisados, dados sus antecedentes revolucionarios y republicanos, lo que le hacían persona no grata al régimen imperante. Luego de recuperar sus documentos,  San Martín se embarcó con su hija hacia Southampton, Inglaterra, donde se establece provisionalmente.Es muy poco lo que se conoce de las actividades de San Martín en Inglaterra. Se sabe, ciertamente, que permaneció allí desde mayo hasta diciembre de 1824, viajando por distintas partes del país, por ejemplo el norte de Escocia donde, por gestión de Lord Fiffe, fue distinguido con la ciudadanía honoraria de Banff, localidad vecina a las heredades del ilustre amigo inglés. Este episodio no debe sorprender si tenemos en cuenta que Inglaterra recibió con gran beneplácito a los próceres sudamericanos y que San Martín poseía  amistades entre  nobles ingleses que había conocido durante las campañas contra la invasión napoleónica en España.Dado que siempre permaneció vinculado a los problemas americanos, en Londres intervino en las gestiones para adquirir dos fragatas que reforzaran la armada peruana. Debido a esto se le  atribuyó planes intervencionistas lo cual despertó la indignación de Bolívar al creer, estas mentiras. Tomás Guido informará a la posteridad los acontecimientos vividos en Lima con ese motivo.San Martín intentó radicarse en Francia, pero fueron infructuosas las gestiones de su hermano Justo, que vivía en París, por lo cual resolvió  viajar a los Países Bajos. Obtenida su admisión a ese reino, a fines de 1824, se estableció en una casa del arrabal de la ciudad de Bruselas.Pudo establecerse que la casa que habitó se ubicaba  en la Rue de la France Nº 1422.  Su pequeña Mercedes, entonces tenía ocho años de edad.Las dificultades económicas, no obstante, le agobiaban. Del Perú se alejó con un modesto haber y sólo cuando se tuvo la certeza de su viaje al exterior, se le adelantaron dos años de la pensión votada por el Congreso. El gobierno de Rivadavia, permitió que se fuese sin abonarle un peso de sus sueldos atrasados. La caída de los valores en Londres; la quiebra de la casa en la que su amigo Álvarez Condarco había depositado parte de sus ahorros; la depreciación del cambio; la falta de rentas sobre algunas propiedades -excepto la casa de Buenos Aires- todo, en fin, configuraba un panorama nada halagüeño. En 1830 el pueblo belga se levantó contra la opresión, San Martín decidió llevar a su hija a un colegio de París y luego, debido a una epidemia de cólera que asoló Bruselas y solucionados los anteriores problemas de residencia en Francia, resolvió trasladarse a París. El hombre que, lejos de la patria, la extrañaba y la seguía sirviendo con denuedo; continuó su peregrinación, esta vez en Francia, en Grand Burg hasta 1848.  Ese año debido al estado de agitación que imperaba en gran parte de Francia, se traslado con su familia a Boulogne-sur –Mer. Allí, a las 3 de la tarde del 17 de Agosto de 1850, falleció don José de San Martín.  En 1880, los restos del Libertador fueron trasladados desde Francia a Buenos Aires, y depositados en la Catedral Metropolitana.

 

 

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