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Coronel Manuel de Olazábal

Coronel Manuel de Olazábal

 

Nació en Buenos Aires el 30 de diciembre de 1800, siendo sus padres D. Benito de Olazábal, natural de Irún, en la provincia de Vizcaya, y doña Matilde de San Pedro Llorente, porteña. El 7 de enero de 1813 era dado de alta como cadete en el glorioso Regimiento de Granaderos a Caballo, en el cual fue promovido a Porta-estandarte, el 4 de diciembre del mismo año. Poco después de este ascenso, el 9 de mayo de 1814, se embarcó en Buenos Aires, con dos escuadrones de Granaderos a Caballo, bajo el mando del teniente coronel José Matías Zapiola, desembarcando en la Colonia, donde el general Alvear, que marchaba a tomar el comando del ejército sitiador de Montevideo, le nombró jefe de los 30 granaderos que formaron la escolta con la que marchó hasta la sede de su comando. En las operaciones del asedio, el porta Olazábal fue enviado por Alvear para atacar a una fuerza realista de caballería, que diariamente salía de la fortaleza del Cerro, operación que ejecutó aquél bajo el fuego de los cañones de la posición, matando seis soldados españoles y capturando tres.

La capitulación de la plaza de Montevideo, el 23 de junio de 1814, valió al porta Olazábal el dictado de “Benemérito en Grado Heroico”, recibiendo al mismo tiempo, una medalla con el lema: “La Patria a los Libertadores de Montevideo  – Junio 24 de 1814”. El 25 de junio de este mismo año, Olazábal se halló mandando la escolta de Alvear, en la acción que éste mantuvo en Las Piedras contra el caudillo Fernando Otorgués, al que capturaron 400 prisioneros. Al mes siguiente marchó a incorporarse al ejército con el que operaba el coronel Dorrego contra los anarquistas orientales, encontrándose en agosto en la acción del Valle del Iguá, contra el mismo caudillo Otorgués, en la cual Olazábal tomó un cañón y las carretas en que marchaba la esposa del jefe insurrecto, por lo que fue recomendado.

También en agosto de 1814 se halló en la toma de la fortaleza de Santa Teresa y persecución realizada contra las fuerzas de Otorgués, hasta obligarlo a internarse en territorio brasileño. En el mes de septiembre marchó con el ejército hasta el Río Negro, desde donde fue destacado con 40 hombres para reunir caballadas, en cuya oportunidad sostuvo un encuentro con los enemigos, a los que les tomó una carretilla con armamento y seis prisioneros, por lo que fue recomendado.

El 10 de enero de 1815 se batió en la batalla de Arerunguá, contra las fuerzas del general Fructuoso Rivera, bajo las órdenes del coronel Dorrego, el que fue derrotado por los insurrectos. En la tenaz persecución que efectuaron los riveristas, el caballo del comandante Zapiola rodó, arrojándolo al suelo, justamente en el instante en que cuatro enemigos llegaban con intenciones de matarlo. Olazábal que marchaba a su lado, se dejó caer del caballo con un sargento y un soldado, y peleando cuerpo a cuerpo, lograron salvar a Zapiola. En febrero de 1815, habiendo terminado la campaña, regresó con su Regimiento a Buenos Aires y el 14 de abril de aquel año, era promovido a Teniente. En el mes de julio de 1815 marcharon los escuadrones de Granaderos a Caballo, a Mendoza, donde Olazábal prestó el concurso entusiasta de sus juveniles años para la organización del Ejército de los Andes. En abril de 1816, Olazábal marchó con un escuadrón de Granaderos bajo el mando del teniente coronel José Melián, al paso del Portillo, en la Cordillera, donde permaneció dos meses. En este año, el general San Martín le nombró jefe de su escolta, constituida por 40 Granaderos a Caballo. El 20 de enero de 1817, como segundo de la escolta del General en Jefe (remontada a 80 plazas), marchó a Chile, formando parte del cuerpo de Vanguardia, bajo las órdenes del mayor general D. Miguel Estanislao de Soler. El 7 de febrero se batía en Putaendo, glorioso combate en el cual el comandante Mariano Necochea con la escolta de San Martín y 25 granaderos, derrotó a una fuerza enemiga de 400 infantes y 300 jinetes, con dos cañones. Olazábal en este hecho de armas, rescató al sargento Fuensalida, que era conducido prisionero por los realistas, acto de arrojo por el cual fue recomendado por el general Soler.

Cinco días después se batía con denuedo en la batalla de Chacabuco, donde recibió dos graves heridas de bala, una que le atravesó el brazo izquierdo y otra el costado, al tomar una batería enemiga, por lo que el teniente Olazábal fue recomendado y pocos días después propuesto por San Martín para el grado inmediato superior de ayudante mayor, que le fue otorgado el 24 de marzo de 1817, discerniéndosele, igualmente, la medalla conmemorativa con la inscripción: “Chile restaurado por el valor de Chacabuco. La Patria a los vencedores de los Antes, Febrero 12 de 1817”.

En abril de 1817 marchó con el coronel Las Heras al Sud de Chile, batiéndose en el Cerro del Gavilán, el 5 de mayo siguiente. Olazábal se halló en todo el sitio de la plaza fuerte de Talcahuano, encontrándose en muchas guerrillas que allí tuvieron lugar. Participó del arriesgado reconocimiento que efectuó sobre las baterías enemigas, el comandante Manuel de Escalada, sufriendo un fuego horroroso de cañón, por lo que fue vitoreada la División por todo el Ejército.

En la madrugada del 6 de diciembre de 1817, Olazábal se encontró en el valeroso asalto llevado sobre aquella fortaleza por las fuerzas independientes bajo el superior comando del general O`Higgins, en cuya ocasión desempeñó varias comisiones ordenadas por éste, bajo el fuego de la artillería de la fortaleza. Ordenada la retirada, el ayudante Olazábal fue encargado de hacer volar las fortificaciones y cubrir la retaguardia, mandatos que cumplió admirablemente.

El 12 de marzo de 1818, después de efectuada la reunión del Ejército Unido en Chimbarongo, Olazábal se halló en la acción parcial de Quechereguas, librada contra la vanguardia del ejército real. Siete días después se hallaba en el gran combate general que en la tarde de ese día sostuvo la caballería patriota bajo el mando del general Antonio González Balcarce, contra el ejército real mandado por el brigadier Osorio. En la noche del mismo día, se encontró en la sorpresa y dispersión del Ejército Unido, llevada a cabo por los españoles mandados por el general Ordóñez. Olazábal, en medio de la confusión, reunió 200 Granaderos a Caballo, que en el arroyo Lircay puso a las órdenes del teniente coronel José Melián, y con los que marchó hasta San Fernando, acción por la cual mereció ser recomendado.

El 5 de abril del mismo año, se halló en la decisiva batalla de Maipo y cuando el valeroso Ordóñez se atrincheró en la Hacienda de Espejo, el coronel Zapiola mandó al ayudante Olazábal a intimar rendición a una fuerza enemiga compuesta de 400 soldados con 12 oficiales, a quienes desarmó y por orden de su Jefe, tuvo el honor de presentar al general San Martín.

En la mañana del mismo día, Olazábal se halló en un reñido encuentro que sostuvo el teniente coronel José Melián a la cabeza de 180 Granaderos a Caballo, contra parte de la caballería real. El ayudante Olazábal dio muerte personalmente a un capitán enemigo, teniendo el honor después de presentar las charreteras del muerto al general San Martín.

Por sus merecimientos en estas dos acciones, el general San Martín lo propuso  para el grado de capitán, que le fue otorgado el 13 de mayo de 1818, con antigüedad del 15 de abril, recibiendo, también, los cordones de plata y el Congreso le declaró “Heroico Defensor de la Nación”.

El Supremo Director de Chile lo condecoró con una medalla de plata con la inscripción: “Chile reconocido al valor y constancia de los vencedores de Maipo, 5 de Abril de 1818”.

 El 6 de abril de 1818, Olazábal marchó con su Regimiento, desde el campo de batalla de Maipo, a la segunda campaña al S. de Chile, bajo las inmediatas órdenes del coronel mayor José Matías Zapiola, persiguiendo al general Osorio, que se encerró en la plaza de Talcahuano.

Con este motivo participó en las operaciones, que bajo el mismo comando del general Zapiola, se llevaron a cabo contra el ejército real mandado por el general D. Francisco Sánchez. El 16 de junio de 1818, Olazábal recibió la efectividad de capitán de Granaderos a Caballo.

El 24 de diciembre de aquel año, Olazábal se halló en la toma de la ciudad de Chillán realizada por las fuerzas mandadas por Zapiola, que desalojaron de aquella plaza a las españolas comandadas por el precitado general Sánchez. El 26 del mismo mes, el general Zapiola destacó a Olazábal con su compañía para que practicase un reconocimiento sobre los enemigos, arremetiendo contra 150 lanceros, a los que mató 16 hombres y capturó nueve. Terminadas estas operaciones, marchó con su Regimiento al Parral.

El 13 de enero de 1819, Olazábal marchó con los Granaderos a Caballo bajo el mando del coronel Manuel de Escalada, a la tercera campaña al Sud de Chile, en el ejército de operaciones bajo las órdenes del general Antonio González Balcarce, contra las fuerzas reales comandadas por el general Sánchez. El 16 del mismo mes, el Capitán Olazábal al frente de su compañía cargó sobre 150 enemigos y los acuchilló en el lugar llamado Santa Fe. Este mismo día, el coronel Escalada le encargó hostilizar la retaguardia enemiga, sosteniendo en el cumplimiento de tal misión, una serie de guerrillas, arrebatándoles a los españoles varias cargas con intereses de las monjas de la ciudad de Concepción, que llevaban prisioneras. El 18 de enero del mismo año, se halló en la toma de la ciudad de los Ángeles, en que los  enemigos fueron batidos, desalojados y perseguidos, hecho de armas por el cual Olazábal fue recomendado por Escalada al general González Balcarce, quien a su vez, lo hizo ante el general San Martín. Al día siguiente se halló en la gloriosa acción del Bío-Bío, bajo el inmediato comando del coronel Rudecindo Alvarado, batalla en la cual fue completamente batido el ejército enemigo del general Sánchez, siendo recomendado Olazábal por su destacada conducta. El 29 del mismo mes de enero, las fuerzas independientes atravesaron el río Bío-Bío, que separa Araucanía del resto de Chile. Al siguiente día, Olazábal se halló en la reñida acción que sostuvo el coronel Escalada contra 900 araucanos mandados por jefes realistas, encuentro en el que fueron derrotados los enemigos, mereciendo Olazábal ser recomendado en el parte. El 31 de enero de 1819 participó en la toma de la fortaleza de Nacimiento, en Arauco, tomada a las fuerzas reales del general Sánchez por el ejército patriota comandado por González Balcarce.

 El 6 de febrero de 1819, terminada la campaña del Bío-Bío, repasó el ejército este río, marchando Olazábal con los Granaderos a Curimón.

El 30 de abril de 1819, repasó los Andes con su Regimiento de Granaderos a Caballo y otros cuerpos, con destino a Mendoza, cumplimentando órdenes del general San Martín y del Director Supremo de las Provincias Unidas. El 30 de septiembre del mismo año, el capitán Olazábal marchó con su regimiento a la provincia de San Luis, con el objeto de remontarlo para la proyectada expedición al Perú. El 20 de febrero de 1810, repasó los Andes, con los Granaderos a Caballo, acampando en Rancagua, permaneciendo allende la cordillera poco tiempo, pues, el 15 de mayo, la volvió a atravesar con dirección a Mendoza.

El 3 de junio de 1821 fue designado jefe del E. M. de las fuerzas que el gobierno de San Juan puso a las órdenes del coronel Buenaventura Quiroga, destinadas a operar contra el caudillo chileno José Miguel Carrera, que victorioso en sus operaciones mas al Este marchaba sobre las provincias de Cuyo. El 6 de agosto del mismo año, Olazábal fue nombrado jefe de la vanguardia de las fuerzas mendocinas que bajo el mando del general José Albino Gutiérrez, salieron a campaña contra el mismo temible caudillo chileno. El 31 del mismo mes, las tropas de Carrera se encontraron con las de Gutiérrez en el lugar llamado Punta del Médano (Mendoza) y en la acción que se produjo, Olazábal mandó la derecha mendocina. Carrera fue derrotado y después tomado prisionero y ejecutado el día 4 de septiembre de 1821. Por su comportamiento en aquella acción, Olazábal fue promovido a sargento mayor con fecha 6 de septiembre, siendo recomendada al Gobierno Nacional su conducta. Recibió una medalla de oro, con la inscripción: “Aniquilé la Anarquía. – Agosto 31 de 1821”. El Supremo Director de Chile le discernió por la misma acción, la medalla de la Legión del Mérito de aquella Nación, con fecha junio de 1822, condecoración que lleva el lema siguiente: “Legión de Mérito de Chile. Honor y Premio al Patriotismo”. El Cabildo de Mendoza hizo entrega, igualmente a Olazábal, de una medalla de plata enviada por el Protector del Perú, conmemorativa de la toma de Lima. Según lo afirma el coronel Manuel Alejandro Pueyrredón en sus “Escritos Históricos”, el capitán Manuel de Olazábal puso todo su empeño para salvar la vida del prisionero D. José Miguel Carrera, pero su intervención resultó estéril. [1]

El 5 de julio de 1824 fue nombrado por el gobierno de Mendoza, Comandante General de Armas de la Provincia. Bajo el mando de Aldao, en septiembre de 1825 asistió al combate de las Leñas contra los anarquistas de San Juan. El 22 de julio de 1824 recibía los despachos de Teniente Coronel de Caballería de Línea, grado con el cual en el mes de julio de 1827 marchó a incorporarse al Regimiento Nº 1 de Caballería, que se hallaba en campaña, incorporado al ejército en operaciones contra el Brasil. En septiembre del mismo año, con 150 hombres

recibió la arriesgada comisión de pasar a retaguardia del ejército imperial, con el fin de extraer ganado para el consumo del Ejército Republicano, lo que logró con pleno éxito, tomando 18.000 cabezas, pero no sin sostener un choque violento contra una fuerte columna enemiga, en el cual Olazábal perdió un capitán y seis soldados, encuentro que se produjo en las inmediaciones de Bagé.

El 22 de febrero de 1828 se halló en el combate que la caballería del Ejército Republicano sostuvo en la hacienda del Padre Filiberto, bajo el mando del general Lavalleja, luchando contra todo el ejército enemigo que comandaba el General en Jefe brasileño, Barón de Lecor. El 15 de abril de 1828 se encontró en el combate de Las Cañas, en el cual la caballería republicana, a las órdenes del general Julián Laguna, sostuvo el choque de una fuerte columna de las tres armas, enemiga, la cual fue puesta en precipitada fuga. Los imperiales fueron comandados en esta acción por el mayor general Braun. El 31 de marzo de 1828 obtuvo despachos de teniente coronel del Regimiento 1º de Caballería, al que había estado agregado hasta entonces. Comandó el 3er. escuadrón de dicho cuerpo.

En el mes de mayo del mismo año, el teniente coronel Olazábal fue elegido por el General en Jefe en dos oportunidades distintas, para marchar hasta el Cuartel General de los imperiales, como parlamentario ante el Comandante en Jefe. Al mes siguiente, fue enviado a Buenos Aires por el general Lavalleja, en el desempeño de una comisión importante, y en el viaje que efectuaba para cumplimentarla, Olazábal fue tomado prisionero por un lanchón de guerra imperial, en Las Vacas, siendo conducido a La Colonia y desde este punto, puesto a disposición del almirante Pintos Güedes, quien por mediación de los generales Guido y Balcarce, que marchaban a Río de Janeiro a tratar la paz, puso en libertad a Olazábal, que fue remitido a Buenos Aires.

En julio de 1828 marchó nuevamente a incorporarse al Ejército Republicano de operaciones, donde permaneció hasta que se ajustó la paz con el Imperio. Regresó a Buenos Aires con la primera división del Ejército, a fines de noviembre de 1828. Producido el pronunciamiento del general Lavalle, el comandante Olazábal se halló en el combate de Navarro, el 9 de diciembre, acción en la cual mandó el Escuadrón Escolta. Por su actuación, Olazábal fue recomendado en el parte de la acción.

En febrero de 1829 marchó a Chascomús, conduciendo caudales para el ejército del general Lavalle. En el mes de marzo del mismo año, se incorporó a este ejército, para realizar la campaña contra el gobernador de Santa Fe, general Estanislao López, hallándose el 26 de abril en la batalla del Puente de Márquez, donde Lavalle fue derrotado. Caído el último, Olazábal fue agregado a la Sub-Inspección de Campaña el 1º de diciembre de 1829.

Olazábal recibió el 24 de junio de 1829 el ascenso a coronel graduado, cuyos despachos le fueron extendidos el 27 de octubre del mismo año, y cuya efectividad se le concedió el 21 de enero de 1831. En los años 1832 y 1833 fue Sub-Inspector de Armas de Campaña en Buenos Aires. En este intervalo de tiempo, el coronel Olazábal, por orden del Ministro de la Guerra, general Enrique Martínez, se trasladó a la República Oriental y ocupó la villa de Cerro Largo, con el fin de apoyar al general Lavalleja que había sido derrotado por el general Rivera; finalmente, la división de Olazábal fue completamente desbaratada, teniendo que capitular este último con el coronel José Augusto Possolo. La invasión de Olazábal al territorio Oriental se realizó por el Yaguarón en complicidad con los brasileños, a principios de 1833. En octubre de este año, el coronel Olazábal fue designado por el gobierno de Buenos Aires, Comandante en Jefe de todas las fuerzas de caballería que sostuvieron los Poderes Públicos contra la rebelión de una parte de la campaña, encabezada nominalmente por el general Agustín de Pinedo. El día 20 de este mes, batió y acuchilló en los corrales de la Recoleta una división de 600 hombres mandados por el comandante Martín Hidalgo. El día 28 del mismo mes de octubre, batió al mismo Hidalgo, en el arroyo Maldonado, el cual había sido reforzado por 800 soldados. Por estos dos hechos de armas, la Cámara de Representantes lo declaró haber merecido el bien de la Patria. El gobierno le obsequió una rica lanza por su brillante comportamiento. Al dimitir el gobernador general Juan Ramón Balcarce, Olazábal emigró con licencia a la ciudad de Corrientes, cuyo gobierno lo llamó inmediatamente para prestar servicios en las fuerzas provinciales. Figura en la P.M. del E. en octubre de 1834 con licencia prorrogada por 5 meses. Un decreto de Rosas del 16 de abril de 1835, dio de baja al coronel Olazábal, conjuntamente con muchos otros jefes y oficiales del Ejército Nacional.

En enero de 1834 fue designado Presidente de la Academia Militar de Jefes y Oficiales y en noviembre del mismo año, Comandante General de Armas de la Capital de Corrientes. En julio de 1835, conjuntamente con el coronel Manuel Vicente Ramírez, fue vocal de la Comisión Militar encargada de redactar un reglamento táctico para la caballería. El 22 de marzo de 1836 vocal de la Comisión encargada de redactar las ordenanzas del ejército de la Provincia de Corrientes . En diciembre de 1838 fue enviado por el gobernador de Corrientes para ajustar un tratado con el general Rivera, Presidente del Estado Oriental, tratado de alianza entre esta República y la provincia de Corrientes, que se ajustó el 31 de diciembre de aquel año y que firmó el coronel Olazábal a nombre del gobernador Berón de Astrada.

En febrero de 1839 fue nombrado Mayor General del primer Ejército Libertador que organizó la provincia de Corrientes, bajo el mando del general Genaro Berón de Astrada, hallándose en la sangrienta y desastrosa batalla de Pago Largo, el 31 de marzo del mismo año, en la que fue completamente derrotado y destruido el ejército correntino. Pronunciada la derrota, Olazábal se dirigió a San Roque, desde donde dirigió una comunicación al gobernador delegado Juan Felipe Gramajo, comunicando la muerte de Berón de Astrada. Olazábal emigró al Estado Oriental, donde el presidente Rivera, le designó su primer edecán.[2] Cuando el general Echagüe invadió la República vecina, el coronel Olazábal acompañó a Rivera en toda la campaña y en su calidad de primer edecán, asistió a la batalla de Cagancha, el 29 de diciembre de 1839, en la cual fue derrotado el gobernador de Entre Ríos, que se vio obligado a abandonar el territorio oriental. En julio de 1840, Olazábal fue nombrado Comandante General de la Campaña al N. del Río Negro. En este carácter desempeñó la difícil comisión de pasar a retaguardia del ejército enemigo, acampado en Cagancha, con el fin de formar una división para hostilizar al adversario, comisión que llenó cumplidamente organizando una fuerza de 400 hombres, con los que batió y acuchilló en Tacuarembó a 600 enemigos.

En 1841 fue designado segundo Jefe del Estado Mayor General del Ejército y el 31 de enero de 1842, fue encargado por el gobierno oriental para crear una División Argentina de Caballería, con la que marchó a la provincia de Entre Ríos para reunirse al Ejército de Reserva que mandaba el ilustre general José María Paz. En febrero de 1842 fue nombrado por el presidente Rivera, Jefe del Estado Mayor del Ejército de Reserva. La organización de la División Argentina no llegó a hacerse efectiva, así como también la incorporación de Olazábal a las fuerzas vencedoras de Caaguazú, a causa del intempestivo retiro del Ejército de Corrientes a su provincia, en marzo de 1842.

En marzo de 1844 se embarcó en Montevideo para el Río Grande (Brasil), desde donde  pasó a Corrientes para prestar servicios en el ejército que mandaba el general Juan Madariaga, siendo nombrado en el mes de mayo del mismo año, comandante en jefe de la división santafecina, con la que marchó a la costa del río Paraná, punto donde permaneció hasta fines de aquel año, en que dimitió y regresó a Montevideo. En septiembre de 1846 se embarcó en este puerto nuevamente para Corrientes, para ofrecer sus servicios al ejército de aquella Provincia.

El 15 de noviembre de 1850 fue dado de alta en la P.M.A. del Ejército de la Provincia de Buenos Aires por Rosas, donde revistó hasta la caída de éste, como coronel de caballería.

El 16 de agosto de 1852 fue nombrado por el Presidente Provisorio de la República, Vocal de la Comisión Administrativa del cuerpo de Inválidos. En septiembre del mismo año, el gobierno de Buenos Aires le designó comandante en jefe de los batallones de guardias Nacionales y a mediados del mismo mes, marchó al S. de la campaña de Buenos Aires, con la División de Operaciones mandada por el general D. Juan Madariaga.

En octubre de 1852 fue nombrado comandante militar de la isla de Martín García y el 19 de enero de 1853 con la guarnición de la misma, el coronel Olazábal reconoció la autoridad del gobierno de la Confederación.

El 1º de junio de 1853 fue nombrado Comisario de Guerra del Ejército Nacional, por orden del Presidente de la República. En junio de 1856 fue designado primer Edecán de este mandatario.

El 22 de agosto de 1859, fue nombrado por el Presidente de la República, Contador y Tesorero del Ejército Nacional de operaciones a sus inmediatas órdenes. El 23 de octubre del mismo año se encontró en la batalla de Cepeda, en que salieron triunfantes las fuerzas confederadas. El Gobierno de la Confederación lo declaró: “haber merecido bien de la Patria”.

 En 1860 fue designado primer edecán del segundo Presidente Constitucional de la República, Dr. Santiago Derqui. El 30 de septiembre de 1861 fue nombrado Presidente del Consejo de Guerra permanente de Oficiales Generales.

El 7 de octubre de 1861, marchó en comisión importante desde el Rosario, por mandato del Presidente de la República, cerca del Vice-Presidente, que se hallaba en ejercicio del Poder Ejecutivo Nacional.

El 7 de noviembre de 1868, el Superior Gobierno Nacional le acordó como a Guerrero de la Independencia los privilegios de la ley del 24 de septiembre del mismo año.

El coronel Manuel de Olazábal, conjuntamente con el sargento mayor Álvarez de Condarco, fueron los dos únicos argentinos y antiguos oficiales del Ejército de los Andes, que subieron a bordo del “CONDESA DE CHICHESTER “, donde se hallaba el libertador de Chile y del Perú, cuando este insigne soldado hizo su último viaje al Río de la Plata. El 6 de febrero de 1829 tuvo lugar a bordo del precitado buque, en el puerto de Buenos Aires el encuentro del Héroe con sus dos leales subordinados y emocionante por demás, fue el encuentro y el postrer abrazo de aquellos varones insignes. Por sólo este acto de lealtad al más grande le los argentinos, merecen Olazábal y Álvarez de Condarco el reconocimiento eterno de sus compatriotas.

En 1863 publicó el coronel Olazábal sus memorias tituladas “Episodios de la Guerra de la Independencia”, que es un hermoso legado para la posteridad.

El heroico soldado de los Andes falleció en Buenos Aires el 19 de julio de 1872. Su esposa, doña Laureana Ferrari de Olazábal (nacida en Mendoza el 4 de julio de 1803, e hija de D. Joaquín Ferrari y Doña María del Rosario Salomón, mendocinos), siendo niña ayudó a bordar la bandera de uno de los regimientos del Ejército de los Andes que marchó a libertar a Chile.

Falleció esta noble dama, en Buenos Aires, el 6 de septiembre de 1870. El matrimonio de Olazábal con la señorita de Ferrari tuvo lugar en Mendoza, el 3 de agosto de 1819.



[1] El sargento mayor Olazábal, siendo Regidor y Defensor de Menores fue deportado a San Juan por el gobernador de Mendoza, general José Albino Gutiérrez, el 9 de junio de 1824, “como autor del movimiento que se preparó en la noche del 3 del corriente”, según reza el respectivo decreto.

 

[2] En el libro titulado “PAGO LARGO”, que acaba de publicarse en Corrientes el 29 de marzo de 1939, su autor, D. Federico Palma, trata con evidente dureza al glorioso coronel Manuel de Olazábal, cuyos honrosos antecedentes debidamente registrados en esta biografía, lo ponen a cubierto de toda duda. El mencionado libro, en lo que respecto a Olazábal, indudablemente ha sido muy influenciado por las Memorias del general Pedro Ferré, quien no es muy bondadoso con personajes que no disfrutaron de su estima personal.

 

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